SANBOI
Oh, noble ecclesia, os habréis preguntado si existen los espíritus.
Y yo os digo que para muchos hombres sí que existen.
Los oyen entre el viento que sopla a través de las paredes de cartón.
Los ven en las lámparas de eterna y pálida luz.
Los invocan a diario con platillos y gongs.
Los huelen con el incienso que queman.
Los representan en bellos cuadros y estatuillas.
Les ofrecen cobijo, levantando para ellos monumentales templos.
Y los homenajean con sus vidas dedicadas al ascetismo y la oración.
Mucho es para no ser nada.
Entonces, existen?
Tal vez sí…







