EL LAVABO
Sin comentarios: lavabo inequívocamente masculino.
Bueno, se podría objetar que los cuernos se pasan cuatro pueblos en cuanto a longitud. Es tal vez porque el posible dueño del establecimiento (hotelero para más señas), lució en su momento ornamento craneal de tamaño calibre? O porque la posible dueña se convirtió durante sus años de aguerrida moza en una especialista en el arte del toreo a todo hombre infelizmente casado que se cruzó en su camino? Qui lo sa. Mientras tanto… Mejor no miccionar en tan singular habitáculo, no sea que algo se le pegue a uno.







