EL MONO
Veamos al Fulgensio, acercándose con actitud agresiva al autor de las «Estampas del Indostán», o sea, yo. Creo que preguntándose: «Este entrometido, quién se ha creído que es para hacerme fotos sin mi permiso. Le doy su meresío?». Suerte, suerte tuve, pues al final Fulgensio se arrepintió, tal vez porque se dijo: «Bueno, si me da una banana, lo perdono». En mi descargo, añado que banana, lo que se dice banana, no le di (entre otras cosas, porque no tenía). Pero como le dije «Qué mono eres…!»







