Asientos números 127 y 128 del autobús de los/ las alegres compadres/comadres of Spain en Malasia. Están libres por ahora (entre 102 más). Y eso que vienen dotados de música en directo de los Rolling, aperitivos variados con champán y excelentes vistas panorámicas. Prometen sensaciones inigualables de confort y, sobre todo, de eso tan repelente para muchos llamado libertad, pues sentarse en ellos no implica la adopción de ningún tipo de normas. Y ni mucho menos, de las inevitables sanciones que todo régimen que se precie de ordenado termina imponiendo para que sus ciudadanos, sin excepciones, sean guapos, felices y coman perdices. Amén.
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