Sí, es un Toyota Land Cruiser, pero solo en apariencia. En realidad, es una cabra y, por ello, da continuos trompicones y traqueteos, sortea motos y otros vehículos con gran pericia (y peligro, dado que los carriles son muy estrechos), se salta semáforos y rayas continuas, circula prácticamente a oscuras pues sus luces dan pena y más alumbra un par de linternas, consume barbaridades de gasolina y, de paso, contamina lo indecible la montaña… En definitiva, tanto va a lo loco, que está como lo lo dicho: una cabra.
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